Hace unos días vi la película Vidas pasadas, que anunciaban como una pequeña joya indie muy posible candidata a los Óscar. No voy a entrar en críticas cinematográficas porque no es lo mío, pero me pareció una delicada historia de amor en la que las miradas, las pausas y los silencios tenían casi más peso que los diálogos.
Sin embargo, hubo una frase al principio de la historia que se quedó resonando en mi mente. Curiosamente, ni siquiera la pronuncian los protagonistas, sino sus madres, sentadas en el parque mientras ellos, siendo todavía niños, juegan.
La madre de ella le comenta a la de él que pronto emigrarán, y que quería crear buenos recuerdos para su hija antes de partir. La madre de él le pregunta por qué emigran si tanto ella como su marido tienen buenos trabajos. Por qué lo dejan todo atrás. La madre de ella responde: al dejar algo atrás, uno también sale ganando.
No es casualidad –no creo en ella– que esa frase fuera la que más me llamara la atención de toda la película. Con la energía de los eclipses todavía flotando en el aire y vibrando de lleno en la temporada Escorpio, si hay algo a lo que el universo nos invita ahora mismo es al cambio. A la transformación. A dejar atrás.
¿Tú qué necesitas dejar atrás? En mi caso, ciertas
creencias limitantes grabadas a fuego que brotan desde un lugar sombrío de mi ser y alcanzan la superficie cada vez que intento avanzar en la dirección que mi alma me pide. Viejas conocidas que hacen acto de presencia sin invitación previa y sin ser bienvenidas, enmarañando mi mente y deteniendo mis pasos.
Es curioso cómo puedes llegar a aferrarte a aquello que está lastrando tu camino, sea una relación, un trabajo o una creencia. Y lo haces aunque apriete, ahogue o paralice. Aunque cada fibra de tu ser te grite que quedarse ahí ya no es una opción. Aunque sientas que la vida se te escapa.
El todopoderoso miedo disfruta enquistando en tu mente miles de «pero ¿y si…?» sin final feliz que te hacen creer que ninguna ventana se abrirá si te atreves a cerrar esa puerta.
Pero ¿ y si al terminar esa relación estás creando el espacio necesario para que llegue otra más enriquecedora?
Pero ¿y si al abandonar ese trabajo estás abriendo el camino para que florezca tu verdadera vocación?
Pero ¿y si al soltar esas creencias estás permitiendo que emerja una nueva versión de ti más luminosa?
Sé que no es fácil, pero… ¿y si te atreves a creer en ventanas abiertas y finales felices?
Gracias por ser, estar y querer brillar.